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FROM THE BLOG

Kick butt tips, tricks and tutorials.

Tenía unas semanas que mi oficina en casa estaba saturada de cajas de cosas que no eran mías que me solicitaron guardar por unos días. Las dejé ahí porque suponía que no tardarían en llevarse las cajas y que pronto yo volvería a tener mi espacio disponible.

Pasaban los días, las semanas y las cajas no se iban. Barría y trapeaba, pero no me daban ganas de sacudir a fondo, y realmente me estorbaban para limpiar la ventana, me obstruían casi toda la luz natural de la ventana, la habitación se oscureció bastante, incluso de día prendía la luz y una lámpara. Y ni eso era suficiente para trabajar a gusto. Dejé de querer entrar a trabajar ahí. Primero no noté que eso fuera la causa. Pensé que la causa eran otros pendientes, citas y compromisos con mis hijas.

Comencé a intercalar trabajar desde mi cama, o desde el comedor otros días. Simplemente no me podía concentrar en la oficina. Hasta que llegó el día de ayer y vi todo tan claro. Tenía que quitar esas cajas que obstruyen mi espacio creativo y laboral.

Al principio mi idea era, quitar las cajas, reubicarlas en otra habitación de la casa, reacomodar los muebles de la oficina para mover la energía, que sin duda alguna sentía atorada, y darle una limpieza profunda a toda la habitación.

El resultado fueron más de tres horas de cargar cajas, mover muebles, limpiar ventana, quité y lavé la cortina, volví a colgarla, sacudí superficies, muebles y todos los objetos que merecían permanecer y me saqué de la habitación todos los objetos que no sumaban al propósito de dicha oficina. Su propósito es ser mi espacio de creatividad, trabajo y servicio.

Les escribo este blog post porque quiero contarles que para mí limpiar, organizar, reacomodar muebles y deshacerme de objetos significa más que sólo eso. Para mí es como un ritual de apertura a nuevos ciclos, de honrar y agradecer a las cosas que te han servido pero que ya es momento de dejar ir, de sentir que sólo conservas los objetos que te encantan, lo que te da alegría, como mis amigos bien saben, hace años leí el libro de la Magia del orden de Marie Kondo y desde entonces me declaré fiel practicante de sus enseñanzas.

Creo en la vitalidad que se le da a un espacio con objetos y muebles que te hacen sonreír y disfrutar, sentirte en gozo, en fluidez, con espacios libres, vacíos en donde puedes con tu imaginación abrirte a crear historias, proyectos, oportunidades. Amo los espacios vacíos, son como un silencio mental. Y los silencios mentales o me llevan a meditar o me llevan a crear. Me encantan. Ayer me di a mí misma una terapia de decoración. Dejar ir es maravilloso, es poderoso, me recuerda que necesitamos muy poco de los objetos materiales, dejar ir me recuerda que venimos a soltar todo lo que no somos, me recuerda que nuestro más infinito poder está dentro de nosotros y que somos suficiente, así, sin nada material, ¿qué puede ser más poderoso que recordar que todo lo que has necesitado y lo que necesitarás en tu vida ya está dentro de ti?

Por cierto, estoy leyendo el trascendental libro de “Dejar ir, El camino de la Liberación”, del Dr. David R. Hawkins, el cual creo debería ser una lectura obligada a todo ser humano, por lo que aprovecho para decirles que estoy fascinada con lo que he aprendido y se los recomiendo ampliamente.

Y para concluir este blog post, quiero decirles que ayer me di cuenta que aunque ya he mejorado, aún a veces me gusta pararme en los zapatos de la víctima, la cual, como saben siempre que caemos ahí tenemos una ganancia secundaria, una razón que se convierte en un pretexto que adoptamos para echarle la culpa a alguien más de nuestra situación y con la que justificamos que renunciamos a reconocer nuestro poder de resolverla.  

Quiero decirles que esto aplica a todo en la vida. Cuando te encuentres ante una situación que no te gusta, no quieres y sientes que no puedes hacer nada al respecto. Toma un paso para atrás y para arriba. Y mira la situación con la afirmación: “Tiene que haber otra manera”. Permítete ver otra manera de ver el asunto. Y reconoce que siempre hay otros caminos, pide la visión divina si lo crees necesario, pero siempre hay formas de resolver lo que venga.

Por mi parte, estoy muy agradecida de retomar mi poder de crear mi espacio vital, creativo y laboral de la forma en que me inspira, me da claridad, paz, libertad, felicidad. Como dice Marie Kondo, y parafraseo su idea diciendo: Deshazte de todo lo que no represente a la persona que quieres llegar a ser. Los objetos que te recuerden tu pasado, agradécelos y déjalos ir, puesto que ya cumplieron su propósito en tu vida. Ahora concéntrate en conservar sólo los objetos que te ayuden a convertirte en la versión mejorada de ti mismo.

¿Qué objetos conserva tu yo del futuro que vive una vida llena de amor, alegría, inspiración, servicio, éxito y abundancia? Si no te ves, y sientes ahí cuando cierras tus ojos… ¿cómo crees que vas a atraer eso a tu vida?

Te mando luz, alegría y ganas de limpiar tu espacio creativo.

Karla González

PD. Dime qué te pareció este blog post, y si le batallas en mantener tus espacios vitales ordenados y sin objetos que obstaculicen tu libertad creativa. Amo leer sus comentarios.

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